GEM Puerto Rico 2017

1. INFORME 2017 – Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico

2. Informe global GEM 2017-2018

 

Puerto Rico en el informe global GEM 2017

Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es un proyecto de investigación internacional que estudia la creación y desarrollo de emprendimientos, a través de encuestas a la población y a expertos en los países participantes. De acuerdo con el marco teórico en el que se basa el proyecto GEM, el desarrollo de emprendimientos está influenciado por los valores sociales hacia el emprendimiento, las percepciones individuales hacia la actividad emprendedora y los factores condicionantes del entorno.

A pesar de que Puerto Rico aún se encuentra en plena recesión económica, la percepción de la población con respecto a buenas oportunidades para emprender en su entorno aumentó de 25.1 por ciento en el 2016 a 28 por ciento en el 2017 .  Aunque este porcentaje es mucho menor que el promedio de las economías basadas en innovación (43.4%), resulta interesante que el miedo al fracaso entre estas personas que ven buenas oportunidades para emprender es más bajo en Puerto Rico (28.6%) que el prevaleciente en las economías basadas en innovación (40.3%). La intención de emprender en los próximos tres años (18.3 %) –  del total de personas que en la actualidad no llevan a cabo actividad emprendedora alguna –  se mantuvo bastante estable con respecto al año anterior y supera el de las economías basadas en innovación (15.2%). Otro aspecto favorable para el emprendimiento es que la población de Puerto Rico tiene la percepción de que cuenta con las capacidades para emprender. El 46.7 por ciento de los encuestados afirmó tener los conocimientos y habilidades necesarios para emprender, lo que supera el promedio de las economías basadas en innovación (43%).

Esta actitud contrasta fuertemente con el valor social de la población puertorriqueña en torno a que desarrollar un emprendimiento es una elección de carrera profesional deseable para la mayoría de las personas.  En esta pregunta, el porcentaje alcanzado (22.6%) nos ubica en el último lugar entre los países participantes, situación que se repite de manera consistente desde el año 2013. De igual manera, la percepción de que el emprendedor exitoso goza de prestigio en esta sociedad resultó mucho menor (52.3%) en Puerto Rico que en las economías basadas en innovación (70%) o en la región de América Latina y el Caribe (62.7%). No obstante, el 81.2 por ciento de los encuestados en Puerto Rico reconocen la atención de los medios a la actividad emprendedora, versus el 60.8 por ciento en América Latina y el Caribe y el 62.3 por ciento en las economías basadas en innovación.

La tasa de actividad emprendedora temprana (TEA, por sus siglas en inglés) se situó en 10.6 por ciento en el 2017, prácticamente igual a la del año anterior (10.3%) y más elevada que la tasa promedio de las economías basadas en innovación (9.2%). El 10.6 por ciento se distribuye entre 9.5 por ciento de empresas nacientes que se definen como personas que realizan algún tipo de gestión para comenzar una iniciativa empresarial y 1.4 por ciento de empresas nuevas. Estas son las que generan salarios o beneficios para el emprendedor hace al menos tres meses y se iniciaron hace tres años y medio o menos del momento de la encuesta. La tasa de empresas nacientes nos ubica 14 entre 54 economías participantes. No obstante, la tasa de empresas nuevas nos coloca 52 de 54. La desproporción entre el número de empresas nacientes y el de empresas nuevas ha alcanzado la brecha mayor desde que Puerto Rico se integró a este estudio de manera consistente en el 2013.  Según han señalado los autores en informes anteriores, esto apunta a un serio problema estructural para la creación de empresas en Puerto Rico que se debe conocer, entender y atender de manera urgente. ¿De qué vale que el gobierno y las entidades privadas coloquen recursos en propiciar la creación de empresas nacientes si éstas no pasan a la fase de empresas nuevas y posteriormente a empresas consolidadas?

Entre aquellos que son emprendedores nacientes y nuevos (que forman parte del TEA), el 31.7 por ciento expresaron que iniciaron el emprendimiento por necesidad (en el 2013 este porcentaje fue de 21.5) y el 42.3 por ciento dijo haberlo iniciado por oportunidad de mejorar su situación. En las economías basadas en innovación el inicio por necesidad es de 17.2 por ciento mientras que el de oportunidad ascendió a 53.5 por ciento. En términos de la distribución por género, el porcentaje de hombres en Puerto Rico que lleva a cabo actividad emprendedora es de 13.2 mientras que el del grupo femenino es 8.3 por ciento. El grupo de edad con un TEA más elevado es el de 25 a 34 años: el 16.1 por ciento de estos jóvenes han iniciado gestiones para desarrollar su propio emprendimiento o han empezado ya a operarlo. Este resultado coincide con los de las economías basadas en innovación y con América Latina y el Caribe en donde este es el grupo de edad con el porcentaje más alto de emprendedores.

La tasa de empresas consolidadas de Puerto Rico – definidas como aquellas que operan y generan ingresos hace más de tres años y medio-   fue de 1.6 por ciento, igual a la del año anterior. Este porcentaje nos ubica 51 de 54 entre las economías participantes en el 2017; mientras que la tasa de cierre o descontinuación de emprendimientos fue de 2.7 por ciento . Entre las razones para ello, los encuestados mencionaron asuntos personales (27.3%) en primer lugar y oportunidad de vender, retiro u otra oportunidad (24.4%) en segundo lugar. Las otras razones identificadas fueron emprendimiento no rentable (20.2%), burocracia (19.6%) y problemas de financiamiento (8.5%). En el caso de cierre del emprendimiento por burocracia de los procesos gubernamentales, el porcentaje de Puerto Rico (19.6%) se situó 7 de los 54 países participantes, teniendo un porcentaje mayor al del año 2016 (12.1%), y mucho mayor al del promedio de América Latina y el Caribe (6.5%) y al de las economías basadas en innovación (10.1%).

El Global Entrepreneurship Monitor recoge también información sobre los factores condicionantes del entorno que inciden en la creación de emprendimientos. En este caso lo hace a través de encuestas a expertos en cada país, que valoran diferentes premisas sobre factores económicos, sociales, culturales y políticos que influyen sobre la creación de emprendimientos. En el caso de Puerto Rico, los expertos valoraron todos los factores por debajo de la media de todos los países participantes. Es decir, que consideran que los mismos dificultan en lugar de favorecer la creación y el desarrollo de emprendimientos. Las premisas que recibieron valoraciones medias más bajas son las relacionadas a la burocracia, la reglamentación y los impuestos, así como a la educación empresarial en los niveles primario y secundario. Es importante destacar que los expertos consultados en años anteriores valoraron estos mismos factores entre los de mayor debilidad.

En conclusión, los resultados del GEM en el 2017 en Puerto Rico muestran una población que, a pesar de la prolongada recesión que atraviesa, percibe buenas oportunidades para emprender en su entorno y se considera capacitada para hacerlo a pesar de ciertos valores socioculturales que no promueven la creación de emprendimientos. Esto se tradujo en una tasa de actividad emprendedora (TEA) superior a la de las economías innovadoras. No obstante, la importante brecha entre las empresas nacientes y las nuevas apunta de manera clara a un problema urgente en el sentido de que las iniciativas nacientes no prevalecen a través del tiempo. Este problema parece tener sus causas en los factores condicionantes del entorno que año tras año son valorados casi en su totalidad por los expertos encuestados por debajo de la media de los países participantes.