Global Entrepreneurship Monitor (GEM) – Puerto Rico

INFORME 2018 - Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico
Informe completo
Resumen ejecutivo / Executive Summary
Marco conceptual, metodología y definiciones
Tablas - GEM 2018 Puerto Rico (Excel)

Panorama de la actividad emprendedora en Puerto Rico
Informe completo
Presentación

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INFORME 2018 - Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico

Resumen PR 1

La actividad emprendedora en Puerto Rico ha experimentado cambios sustanciales tras el paso de los huracanes Irma y María en septiembre de 2017. Aunque este evento tuvo graves consecuencias sobre la actividad económica a finales de 2017 y principios de 2018, también trajo oportunidades nuevas para los emprendedores. El presente informe detalla los resultados de las encuestas realizadas por el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en Puerto Rico en verano de 2018. Estas encuestas se llevan haciendo de forma continua desde 2013 en Puerto Rico, lo que nos permite comprender mejor las transformaciones.

El aspecto más destacado en GEM Puerto Rico 2018 es el crecimiento en el número de emprendedores nuevos: el 2.6 por ciento de la población encuestada indicó que tiene un emprendimiento nuevo (es decir, que genera salarios o beneficios para el emprendedor hace al menos tres meses y se inició hace tres años y medio o menos al momento de la encuesta). Aunque la cifra todavía es baja si se compara con otros países, es superior a la registrada en 2017 (1.4%). Resulta interesante que el número de emprendedores nacientes (aquellos que realizan algún tipo de gestión para comenzar una iniciativa empresarial pero que ésta aún no ha pagado salarios o beneficios al emprendedor durante al menos tres meses) no ha experimentado el mismo cambio: 9.1 por ciento, frente a 9.5 por ciento en 2017. Esto supone que la tasa que combina ambas cifras, la tasa de actividad emprendedora temprana (TEA), se ha elevado al 11.6 por ciento, pero a diferencia de años anteriores el crecimiento se ha debido esta vez a personas con emprendimientos nuevos. En años anteriores, el crecimiento era en emprendimientos nacientes.

Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es un proyecto de investigación internacional, lo que permite la comparación de datos. En años anteriores hemos destacado el contraste entre las tasas de emprendedores nacientes, que sitúan a Puerto Rico entre los más activos a nivel internacional, y las de emprendedores nuevos, que lo ubican en una de las últimas posiciones. En ningún país se observa tanta diferencia entre las tasas de emprendimientos nacientes y nuevos. En 2018 esta diferencia se ha reducido, aunque todavía sigue siendo muy elevada si se compara con otros países.

El proceso de recuperación que se inició tras el paso de los huracanes ha generado ocasiones para hacer negocios. El 35.2 por ciento de los encuestados percibe que ahora hay buenas oportunidades para emprender, cuando en años previos la cifra no superaba el 28 por ciento. De hecho, el 22.9 por ciento de los encuestados que ahora no tienen ninguna actividad emprendedora afirman que tienen intención de iniciar un emprendimiento en los próximos tres años, de nuevo una cifra muy superior a la observada en años previos (18.3% en el 2017) y también relativamente elevada en el contexto internacional.

Además de las percepciones individuales hacia la actividad emprendedora, GEM analiza los valores sociales y los factores condicionantes del entorno nacional. La evolución de estos parámetros está menos influida por elementos coyunturales: sigue siendo muy baja la proporción de la población que responde que nuestra sociedad considera que ser emprendedor es una buena selección de carrera: 20.7 por ciento, el porcentaje más bajo entre todos los países participantes. Esto a pesar de que el 80.9 por ciento piensa que los medios prestan atención a los emprendedores.

Otro aspecto positivo es que tres de cada cuatro emprendedores nuevos y nacientes esperan generar empleos en los próximos años. El 49.4 por ciento piensan generar entre 1 y 5 empleos, y el 24.2 por ciento creen que van a generar más de 5. Estas proporciones son más elevadas que en Estados Unidos (71.8%), América Latina (66.4%) y otros países. También destaca que el 26.1 por ciento de los emprendedores indicó que vende un producto o servicio innovador, y el 23.8 por ciento expresó que exportan al menos la cuarta parte de su producción.

Los datos de GEM 2018 ofrecen información sobre el perfil de los emprendedores con nuevas iniciativas. Al igual que en años anteriores sobresale el papel de los jóvenes: el 19.0 por ciento de las personas entre 25 y 34 años dicen que están participando en un emprendimiento nuevo o naciente. En cuanto al género, han aumentado los emprendimientos tanto de hombres como de mujeres, pero el incremento ha sido más acentuado entre los hombres: un 15.2 por ciento de los hombres y 8.4 por ciento de mujeres tienen emprendimientos nacientes o nuevos en 2018, versus 13.2 y 8.3 por ciento en el 2017.

El informe GEM 2018 incluye por primera vez información sobre la participación de familiares. En Puerto Rico el 28.4 por ciento de los emprendedores con nuevas iniciativas las desarrollan junto a algún familiar, una cifra más alta que en Estados Unidos (22.9%) y el promedio de América Latina (23.9%). También resalta, aunque de una forma más atenuada, la proporción de emprendimientos consolidados en los que participa un familiar (21.0%).

El informe permite valorar también por primera vez el papel de las plataformas digitales (como Uber, Etsy o Airbnb) en el desarrollo de nuevos emprendimientos, lo que en inglés se denomina “gig economy”. El 13.6 por ciento de los emprendedores nuevos generan ingresos a través de estas plataformas. Esta cifra sube a 34.8 por ciento entre los emprendedores nacientes, el porcentaje más alto entre los países participantes, y a 60.0 por ciento entre los que están planificando iniciar un emprendimiento en los próximos años.

En resumen, en 2018 se observa un crecimiento en la cantidad de emprendimientos nuevos que pagan salarios o beneficios a sus propietarios y contamos ahora con datos relevantes sobre el papel de las familias y las nuevas tecnologías. No obstante, a pesar de los avances en nuevos emprendimientos, el sector empresarial en Puerto Rico sigue siendo reducido, cuando se compara con otros países. El resultado acumulado de las tasas bajas de emprendimientos nuevos que se observan desde que se realizan las encuestas GEM, corroboradas por otros indicadores de actividad empresarial, es que la tasa de emprendimientos consolidados sigue siendo muy reducida, 1.9 por ciento. Esta tasa se refiere a emprendimientos que tienen 3.5 años de edad o más. Puerto Rico ocupa la última posición en este indicador, entre los países participantes.

Además, si por un lado el paso de los huracanes y el proceso de recuperación posterior generaron áreas de oportunidad para nuevos emprendimientos, por otro lado, estos fenómenos atmosféricos provocaron el cierre de negocios existentes. El 3.1 por ciento de los encuestados indicó que había descontinuado algún emprendimiento en los meses previos a la encuesta, frente al 2.7 por ciento que indicaron lo mismo en 2017. Destaca que la cuarta parte (27.3%) de los que cerraron operaciones en 2018 indican que esto es consecuencia directa de un incidente, que podemos inferir es el paso del huracán.

Por último, cabe destacar que GEM introdujo este año un indicador nuevo, el Índice de Contexto de Emprendimiento Nacional (NECI, por sus siglas en inglés). El objetivo de este indicador es facilitar la comparación internacional de los factores condicionantes del entorno, a partir de los resultados de las consultas a expertos nacionales. El NECI de Puerto Rico en 2018 es 4.1 de un máximo de 10 puntos, lo que nos lleva a ocupar la posición 51 entre los 54 países participantes, lejos de Estados Unidos (6.0) y por debajo de América Latina (4.6).

El NECI refleja una conclusión que se repite año tras año: más allá de los efectos del paso de los huracanes en septiembre 2017 y el posterior proceso de recuperación, el contexto de Puerto Rico no favorece el desarrollo de emprendimientos. Entre los factores que menos contribuyen se distinguen la burocracia, los impuestos y las reglamentaciones gubernamentales, y la educación hacia el emprendimiento a nivel primario y secundario. Estos son los factores del contexto peor valorados por los expertos en 2018. A pesar de que los expertos encuestados cambian cada año, las consultas han ofrecido este mismo resultado de manera consistente desde 2013, y también han sido consistentes en la valoración de los demás factores. Al comparar con otros países, sin embargo, hay un elemento que destaca positivamente: la educación hacia el emprendimiento en instituciones postsecundarias

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Panorama de la actividad emprendedora en Puerto Rico

Prortada Panorama Activ Emprendedora

Este informe presenta la información estadística disponible sobre el nacimiento y desarrollo de emprendimientos en Puerto Rico en los últimos años. Para entender el panorama completo de la actividad emprendedora, se combinan datos de fuentes oficiales, principalmente del U.S. Census Bureau y del Bureau of Labor Statistics (BLS), con información levantada por el Global Entrepreneurship Monitor (GEM).

Puerto Rico ha vivido una larga recesión económica. Entre 2006 y 2017 no se ha registrado crecimiento de la producción ningún año. En este periodo disminuyó la población; también lo hicieron el número de personas auto-empleadas y el número de establecimientos, aunque en una proporción menor. Por ese motivo, las tasas de auto-empleo y de establecimientos aumentaron.

Aunque la recesión económica está asociada a una reducción en la actividad emprendedora, no se ve un efecto claro en la tasa de supervivencia de los establecimientos. En Puerto Rico el 81% de los establecimientos siguen operando al cumplir su primer año (promedio de 2006 a 2017), el 61% están abiertos después de 3 años, el 49% sobreviven 5 años y el 32% alcanzan al menos 10 años de operaciones. Estas tasas son muy parecidas a las observadas en Estados Unidos. Sin embargo, sí se observa un impacto de la recesión sobre el número de establecimientos que abren nuevos cada año, que pasa de más de 4 mil en 2006 a cerca de 3 mil a partir de 2011. Al acumularse este efecto a lo largo del tiempo, el número de establecimientos de menos de 3 años se ha reducido de forma muy notable (de más de 10 mil en 2006 a poco más de 7 mil a partir de 2012). Paradójicamente, el número de establecimientos con más de 3 años se ha mantenido bastante estable (entre 34 y 35 mil).

La falta de nuevos emprendimientos ha afectado al empleo, y a esto se une una reducción en el número promedio de empleados por establecimiento. Existen 45 mil puestos de trabajo menos que al inicio de la recesión en establecimientos de menos de 3 años de edad. Al analizar la evolución según el tamaño, se observa que durante la primera etapa de la recesión (entre 2006 y 2010) disminuyó drásticamente el número de establecimientos con más de 50 empleados. Los establecimientos más pequeños aguantaron mejor al principio, pero después su número se ha reducido casi todos los años. Por otra parte, la cifra de personas auto-empleadas se redujo de 146 mil en 2006 a 129 mil en 2016, según datos del U.S. Census Bureau.

Los sectores más afectados por el largo periodo de recesión son los de edificación, desarrollo y construcción, que entre 2006 y 2016 perdieron el 42 por ciento de sus establecimientos, y los de manufactura (-20%). También se vieron bastante afectados los establecimientos de negocios agrícolas, comercio y bienes raíces (entre -10 y

-18%) En contraste, crecen los sectores relacionados con servicios de información (+45%); servicios educativos (+22%); utilidades (+17%); servicios de cuidado de la salud y asistencia social (+14%); entre otros.

¿Por qué no nacen más emprendimientos? ¿Por qué no aumentan las personas que viven del auto-empleo en un contexto de reducción de oportunidades laborales en la economía?  Los datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en Puerto Rico contribuyen a contestar estas preguntas, ya que se enfocan en las primeras etapas del proceso emprendedor.

GEM estima que el 1.4% de la población adulta de Puerto Rico había iniciado un emprendimiento nuevo en 2017. Un 9.5% adicional son identificados como emprendedores nacientes, es decir, habían dado algún paso concreto en su iniciativa, pero no cumplen las condiciones para considerarlo un emprendimiento nuevo (que pague salarios o beneficios a su propietario durante al menos tres meses). La suma de ambas cifras (10.6%) es la tasa de actividad emprendedora temprana (TEA).

La tasa de emprendimientos nuevos es muy baja si se compara con otros países (Puerto Rico ocupa la posición 52 de 54 participantes en GEM). En contraste, la tasa de emprendedores nacientes es elevada (9.5%) y tiende a aumentar a lo largo de los años. En ningún país se observa una diferencia tan marcada entre las tasas de emprendedores nacientes y de emprendedores nuevos, los dos componentes del TEA. Lo que esto significa es que en Puerto Rico no faltan personas emprendedoras; el problema es que muchas de sus iniciativas no logran generar ingresos para el emprendedor de una forma estable y consolidarse. Ahí es donde deben enfocarse los esfuerzos de política pública.

¿Quiénes son las personas que están tratando de iniciar un negocio en Puerto Rico? El perfil del emprendedor naciente y nuevo es hombre, joven, motivado por la oportunidad de mejorar. Es parecido al observado en otros países. Aunque es más habitual que los emprendedores tomen la iniciativa al identificar una oportunidad de mejorar (42%), la proporción de los que lo hicieron por necesidad (32%) es elevada cuando se compara con otros países. Además, entre 2013 y 2017 ha crecido de forma notable la proporción de personas que inician un emprendimiento por necesidad.

Los datos del GEM señalan también que en Puerto Rico predomina la percepción de que ser emprendedor no es una profesión deseable, e incluso al comparar con otros países, es reducida la proporción de encuestados que asocian a los emprendedores con un estatus social alto. No obstante, se observa una evolución positiva en estos factores en los últimos años. También ha crecido de forma llamativa la percepción de que los medios de comunicación reportan noticas de emprendedores exitosos.

La proporción de personas que entienden que habrá buenas oportunidades de negocio en un futuro próximo es reducida; por otro lado, éstos muestran poco miedo al fracaso. Se observa además una tendencia a la baja en la proporción de encuestados que consideran estar capacitados para iniciar un negocio.

Los expertos encuestados por GEM, conocedores del entorno empresarial de Puerto Rico, valoran factores cruciales para el nacimiento y desarrollo de emprendimientos en el país. Los factores mejor valorados son educación y formación para el desarrollo empresarial a nivel post-secundario, la estabilidad (o dinámica) de los mercados internos, así como la infraestructura de recursos comerciales y legales que tienen a su disposición los emprendedores. Los factores peor valorados son los que tienen que ver con la burocracia, impuestos y reglamentación gubernamentales, que son percibidos como importantes obstáculos al emprendimiento; la educación a nivel primario y secundario para fomentar el espíritu emprendedor; así como el acceso y la comercialización de nuevas tecnologías desarrolladas en investigaciones científicas.

El contexto para los emprendimientos en Puerto Rico cambió tras el impacto del huracán María en septiembre de 2017. Entre octubre y diciembre de ese año cerraron el doble de establecimientos (112%) que el mismo trimestre del año anterior, pero también abrió un número de establecimientos más alto de lo habitual

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INFORME 2017 - Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico

 

Puerto Rico en el informe global GEM 2017

Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es un proyecto de investigación internacional que estudia la creación y desarrollo de emprendimientos, a través de encuestas a la población y a expertos en los países participantes. De acuerdo con el marco teórico en el que se basa el proyecto GEM, el desarrollo de emprendimientos está influenciado por los valores sociales hacia el emprendimiento, las percepciones individuales hacia la actividad emprendedora y los factores condicionantes del entorno.

A pesar de que Puerto Rico aún se encuentra en plena recesión económica, la percepción de la población con respecto a buenas oportunidades para emprender en su entorno aumentó de 25.1 por ciento en el 2016 a 28 por ciento en el 2017 .  Aunque este porcentaje es mucho menor que el promedio de las economías basadas en innovación (43.4%), resulta interesante que el miedo al fracaso entre estas personas que ven buenas oportunidades para emprender es más bajo en Puerto Rico (28.6%) que el prevaleciente en las economías basadas en innovación (40.3%). La intención de emprender en los próximos tres años (18.3 %) –  del total de personas que en la actualidad no llevan a cabo actividad emprendedora alguna –  se mantuvo bastante estable con respecto al año anterior y supera el de las economías basadas en innovación (15.2%). Otro aspecto favorable para el emprendimiento es que la población de Puerto Rico tiene la percepción de que cuenta con las capacidades para emprender. El 46.7 por ciento de los encuestados afirmó tener los conocimientos y habilidades necesarios para emprender, lo que supera el promedio de las economías basadas en innovación (43%).

Esta actitud contrasta fuertemente con el valor social de la población puertorriqueña en torno a que desarrollar un emprendimiento es una elección de carrera profesional deseable para la mayoría de las personas.  En esta pregunta, el porcentaje alcanzado (22.6%) nos ubica en el último lugar entre los países participantes, situación que se repite de manera consistente desde el año 2013. De igual manera, la percepción de que el emprendedor exitoso goza de prestigio en esta sociedad resultó mucho menor (52.3%) en Puerto Rico que en las economías basadas en innovación (70%) o en la región de América Latina y el Caribe (62.7%). No obstante, el 81.2 por ciento de los encuestados en Puerto Rico reconocen la atención de los medios a la actividad emprendedora, versus el 60.8 por ciento en América Latina y el Caribe y el 62.3 por ciento en las economías basadas en innovación.

La tasa de actividad emprendedora temprana (TEA, por sus siglas en inglés) se situó en 10.6 por ciento en el 2017, prácticamente igual a la del año anterior (10.3%) y más elevada que la tasa promedio de las economías basadas en innovación (9.2%). El 10.6 por ciento se distribuye entre 9.5 por ciento de empresas nacientes que se definen como personas que realizan algún tipo de gestión para comenzar una iniciativa empresarial y 1.4 por ciento de empresas nuevas. Estas son las que generan salarios o beneficios para el emprendedor hace al menos tres meses y se iniciaron hace tres años y medio o menos del momento de la encuesta. La tasa de empresas nacientes nos ubica 14 entre 54 economías participantes. No obstante, la tasa de empresas nuevas nos coloca 52 de 54. La desproporción entre el número de empresas nacientes y el de empresas nuevas ha alcanzado la brecha mayor desde que Puerto Rico se integró a este estudio de manera consistente en el 2013.  Según han señalado los autores en informes anteriores, esto apunta a un serio problema estructural para la creación de empresas en Puerto Rico que se debe conocer, entender y atender de manera urgente. ¿De qué vale que el gobierno y las entidades privadas coloquen recursos en propiciar la creación de empresas nacientes si éstas no pasan a la fase de empresas nuevas y posteriormente a empresas consolidadas?

Entre aquellos que son emprendedores nacientes y nuevos (que forman parte del TEA), el 31.7 por ciento expresaron que iniciaron el emprendimiento por necesidad (en el 2013 este porcentaje fue de 21.5) y el 42.3 por ciento dijo haberlo iniciado por oportunidad de mejorar su situación. En las economías basadas en innovación el inicio por necesidad es de 17.2 por ciento mientras que el de oportunidad ascendió a 53.5 por ciento. En términos de la distribución por género, el porcentaje de hombres en Puerto Rico que lleva a cabo actividad emprendedora es de 13.2 mientras que el del grupo femenino es 8.3 por ciento. El grupo de edad con un TEA más elevado es el de 25 a 34 años: el 16.1 por ciento de estos jóvenes han iniciado gestiones para desarrollar su propio emprendimiento o han empezado ya a operarlo. Este resultado coincide con los de las economías basadas en innovación y con América Latina y el Caribe en donde este es el grupo de edad con el porcentaje más alto de emprendedores.

La tasa de empresas consolidadas de Puerto Rico – definidas como aquellas que operan y generan ingresos hace más de tres años y medio-   fue de 1.6 por ciento, igual a la del año anterior. Este porcentaje nos ubica 51 de 54 entre las economías participantes en el 2017; mientras que la tasa de cierre o descontinuación de emprendimientos fue de 2.7 por ciento . Entre las razones para ello, los encuestados mencionaron asuntos personales (27.3%) en primer lugar y oportunidad de vender, retiro u otra oportunidad (24.4%) en segundo lugar. Las otras razones identificadas fueron emprendimiento no rentable (20.2%), burocracia (19.6%) y problemas de financiamiento (8.5%). En el caso de cierre del emprendimiento por burocracia de los procesos gubernamentales, el porcentaje de Puerto Rico (19.6%) se situó 7 de los 54 países participantes, teniendo un porcentaje mayor al del año 2016 (12.1%), y mucho mayor al del promedio de América Latina y el Caribe (6.5%) y al de las economías basadas en innovación (10.1%).

El Global Entrepreneurship Monitor recoge también información sobre los factores condicionantes del entorno que inciden en la creación de emprendimientos. En este caso lo hace a través de encuestas a expertos en cada país, que valoran diferentes premisas sobre factores económicos, sociales, culturales y políticos que influyen sobre la creación de emprendimientos. En el caso de Puerto Rico, los expertos valoraron todos los factores por debajo de la media de todos los países participantes. Es decir, que consideran que los mismos dificultan en lugar de favorecer la creación y el desarrollo de emprendimientos. Las premisas que recibieron valoraciones medias más bajas son las relacionadas a la burocracia, la reglamentación y los impuestos, así como a la educación empresarial en los niveles primario y secundario. Es importante destacar que los expertos consultados en años anteriores valoraron estos mismos factores entre los de mayor debilidad.

En conclusión, los resultados del GEM en el 2017 en Puerto Rico muestran una población que, a pesar de la prolongada recesión que atraviesa, percibe buenas oportunidades para emprender en su entorno y se considera capacitada para hacerlo a pesar de ciertos valores socioculturales que no promueven la creación de emprendimientos. Esto se tradujo en una tasa de actividad emprendedora (TEA) superior a la de las economías innovadoras. No obstante, la importante brecha entre las empresas nacientes y las nuevas apunta de manera clara a un problema urgente en el sentido de que las iniciativas nacientes no prevalecen a través del tiempo. Este problema parece tener sus causas en los factores condicionantes del entorno que año tras año son valorados casi en su totalidad por los expertos encuestados por debajo de la media de los países participantes.

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Empresarismo Social en Puerto Rico

Descargue aquí el informe: Empresarismo Social en Puerto Rico – Global Entrepreneurship Monitor 2015

cover Social Entrepreneurship

Los emprendimientos sociales, como actividad económica enfocada en la consecución de objetivos sociales y ambientales, se han convertido en un componente fundamental de la sociedad moderna. En el contexto de países con crisis fiscales, como es el caso de Puerto Rico, este tipo de iniciativas adquiere una relevancia mayor, dadas las limitaciones que enfrentan los gobiernos para cumplir con estos objetivos.

Global Entrepreneurship Monitor (GEM) seleccionó en 2015 el estudio de los emprendimientos sociales como tema especial de ese año. GEM es un proyecto de investigación internacional que estudia la creación y desarrollo de emprendimientos en los países participantes, a través de encuestas a la población y a expertos. Se inició en 1999 y se lleva a cabo de forma simultánea en más de 60 países.

El estudio tomó como punto de partida una definición amplia de emprendimiento social: cualquier tipo de actividad, organización e iniciativa que tiene un objetivo social, ambiental o comunitario. Una vez los empresarios sociales fueron identificados de acuerdo a esta definición amplia, el estudio analizó de forma particular las organizaciones dirigidas a la creación de valor social que están basadas en el mercado.  Esto constituye una definición de emprendimiento social más específica y alineada con el enfoque de la literatura sobre este tema.

El 2.3 por ciento de la población encuestada en Puerto Rico ha llevado a cabo alguna gestión concreta para crear una actividad, organización o iniciativa con objetivos sociales, ambientales o comunitarios en los 12 meses previos a la encuesta, por lo que se consideran emprendedores sociales nacientes, de acuerdo a la definición amplia adoptada. Si esta actividad se consolida y empieza a operar, se considera un emprendimiento social en operaciones. En total, el 2.1 por ciento de las personas encuestadas en Puerto Rico indica que es dueña o gerente de un emprendimiento social en operaciones. En términos de la definición específica, el 0.8 por ciento de la población encuestada cuenta con una organización dirigida a la creación de valor social que está basada en el mercado.

Los resultados de Puerto Rico, tanto desde la definición amplia como desde la específica, están en línea con varios de los países latinoamericanos que realizaron esta encuesta, como Brasil o Ecuador, aunque por debajo del promedio de la región. Sin embargo, la diferencia en la actividad emprendedora social en operación (2.1% en Puerto Rico vs. 3.1% en promedio en América Latina y el Caribe, según la definición amplia) es mucho menor que la diferencia en la actividad emprendedora comercial en dicha fase (3.3% en Puerto Rico vs. 16% en promedio en América Latina y el Caribe). En Estados Unidos, la encuesta a la población adulta identifica personas con emprendimientos sociales con más frecuencia (8.4%).

En cuanto al perfil de los emprendedores sociales de Puerto Rico, son mayoritariamente hombres, de edad mediana, nivel educativo alto e ingresos elevados. Sólo el 34 por ciento de las personas con emprendimientos sociales en operaciones son mujeres, una proporción similar a la que se observa en los emprendimientos comerciales establecidos (32%). Por otro lado, el 37 por ciento tienen entre 18 y 34 años (42% en los emprendimientos comerciales) y el 41 por ciento han ido a la universidad o institución educativa postsecundaria (25% en los emprendimientos comerciales). El 49 por ciento de los emprendedores sociales se ubican en el tercio de la población con ingresos más elevados (37% en el caso de emprendedores comerciales).

Este perfil es parecido al observado en otros países de América Latina y el Caribe, aunque en la región hay más mujeres entre los emprendedores sociales (42% en promedio) y su nivel educativo no es tan alto (sólo 28% han ido a la universidad o entidad de educación postsecundaria). Por su parte, en Estados Unidos la proporción de mujeres es similar a la de hombres en los emprendimientos sociales (50%), la edad promedio es más avanzada (sólo el 30% tienen entre 18 y 34 años) y hay una elevada proporción de emprendedores sociales con nivel educativo alto (70% han ido a la universidad o entidad de educación postsecundaria). Al igual que en Puerto Rico, tanto en América Latina como en Estados Unidos los emprendedores sociales tienden a pertenecer al tercio de la población con ingresos más elevados.

Los emprendimientos sociales en Puerto Rico dependen, más que en otros países de la región, de la aportación que el emprendedor hace de su propio dinero para poder comenzar, aunque todos los emprendedores sociales encuestados (100%) indicaron que requieren financiación externa. El 41 por ciento de los casos han recibido fondos de programas gubernamentales, donaciones o subsidios. Otras fuentes de financiación que son frecuentes en la región tienen una presencia reducida en Puerto Rico, como la familia (46% en Estados Unidos, 36% en América Latina y el Caribe) o los inversionistas privados (42% en Estados Unidos). Cabe mencionar también que los emprendimientos sociales en Puerto Rico en general tienen un número reducido de empleados (sólo el 27 por ciento tienen más de 5 empleados).

Como parte del estudio se consultó a una muestra de expertos sobre los factores del entorno que favorecen u obstaculizan la creación y el desarrollo de los emprendimientos sociales. Estos perciben que las empresas sociales atienden los problemas sociales, medioambientales y comunitarios de manera más efectiva que el gobierno, y destacan que la financiación disponible para estas empresas es insuficiente.

El informe concluye destacando el nivel de la actividad emprendedora social en Puerto Rico y su potencial de desarrollo. La importancia de combinar la misión social con la viabilidad financiera de estos emprendimientos se acentúa ante las dificultades de acceder a fuentes externas de financiación. Por último, otra área a reforzar en el futuro es su visibilidad: sólo el 22 por ciento de la población encuestada opinó que en Puerto Rico se ven a menudo empresas que tienen como objetivo principal resolver problemas sociales, la tasa más baja en todos los países participantes de América Latina. Es importante que los emprendedores sociales continúen fortaleciendo la medición de su impacto social y los efectos en su comunidad, para recibir reconocimiento y ampliar su acceso a nuevas fuentes de fondos. Al igual que los medios de comunicación han prestado especial atención en los últimos años a casos de empresas comerciales exitosas, pueden contribuir de manera más efectiva a la difusión de la actividad emprendedora social.

Un proyecto de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

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